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Siquiatra Querol analiza personalidad del delincuente
Alcohol
y drogas echan más leña al fuego
....El incremento de la violencia es consecuencia de la falta de solución a los problemas sobre las condiciones de vida en que se encuentran un sector de la población y a la carencia de una educación adecuada, a una pobre instrucción, gran ignorancia entre otros, sostuvo el siquiatra Mariano Querol Lambarri.
«Todo esto a su vez genera pobreza, y cuando se tiene estos causales en acción con la pobreza, surge la codicia con más violencia y fuerza», sostuvo.
Explicó que cuando la codicia ya alcanza el nivel de tener el centavo del otro para necesidades básicas, las condiciones de vida quedan casi al nivel de supervivencia, entonces la persona lo que hace es generar una mayor incidencia a todos los problemas.
Precisó que esto incide más en sectores de mayor ignorancia, frustración, abandono, que generan más violencia, surge entonces el terrorismo y aumenta la delincuencia.
Estas personas buscan soluciones brutales y en este sentido actúan también las sustancias tóxicas como el alcohol, que es la droga más violentadora, legal, que nadie tiene interés en controlar.
«En segundo lugar está la pasta básica de cocaína que es de bajo precio, de los bajos fondos de la ëchusmaí por así decirlo, y la cocaína, que es la droga de la gente ëblancaí, de la gente de bien», afirmó Querol.
Sicópata
Precisó que el delincuente tiene una conducta sicopática, que también es llamada antisocial, que tiene sus propias normas, que no son las establecidas por la sociedad, y a veces puede pretender que otros las sigan para generar cómplices.
«La perdida de los elementos relativos al valor, el respeto, la prudencia, la dignidad, el sentido de la aceptación de las cosas tal como son y el respeto a la autoridad, todo esto se va perdiendo. No se toma en cuenta los valores éticos morales», precisó.
El delincuente no maneja suficientemente a nivel social los impulsos que le permiten la coesión social, la benevolencia, solidaridad, compasión, de aceptación del otro, de simpatía por el otro.
Según Querol, como en cualquier animal, en el ser humano hay un sentido de posesión y cuando este impulso se exagera puede haber rapacidad, pues el humano es el más egoísta, quiere tener más para él y su familia y los demás que se frieguen.
Manifestó que muchas veces los delincuentes no actúan porque necesiten dinero, porque estos no mantienen adecuadamente a una familia, sino que lo hacen para fregar al otro.
«Es a veces un impulso básico de agresión hacia los que él siente que lo han violentado y esto crea una subcultura, y cuanto más violenta es la persona, mejor vista es. Otro factor que incide es la relativa facilidad para el acceso a las armas cortas», agregó.
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