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Lima, Martes 19 de Febrero de 2002                           Impacto, Informe, OJO
                                                                          Ricardo Ramírez

Mariano Querol afirma que mandatario “es el típico peruano chicha”

TOLEDO EN EL DIVÁN DE PSIQUIATRA

El 70% desaprueba su estilo


Querol hace un Retrato de Toledo, tanto de su personalidad como de su forma de gobernar

Es vivo, burlón, cachaciento y ofrece lo que no puede cumplir, señala
Imprime a su gestión sello populista

El 70% de la población, según la última encuesta nacional de Apoyo, está en desacuerdo con el estilo presidencial. Vale decir, no aceptan ni la forma que tiene de gobernar como tampoco la manera en que se comunica con la prensa y la ciudadanía. Y es que, como se sentencia popularmente suele irse de boca antes de advertir qué es lo que puede cumplir y qué no. Para el psiquiatra Mariano Querol, este estilo es típico del peruano chicha.

Doctor Querol, ¿Cómo interpreta usted las declaraciones del presidente Toledo que han merecido varios desmentidos y aclaraciones?

Pienso que Toledo está impartiendo a su gestión una tónica de populismo con expresiones que salen a flor de piel y pretenden ser simpáticas aunque tantas veces ocurra lo contrario. He oído también que el presidente se toma varias copas de más, son rumores, pero en ese estado también se pueden decir cosas que después lo obliguen a retractarse. Lo cierto es que es una técnica personal de Toledo que sin duda es facilista y con algo de huachafería. Sólo piensa en lo inmediato sin reparar en las consecuencias y sin la cautela ni la discreción que idealmente deben tener los gobernantes.

¿En qué tipo de cuadro psicológico se enmarcaría el mandatario?

Eso no, en ninguno. Toledo no parece padecer ningún cuadro psiquiátrico y su salud mental puede ser perfecta. Este es más bien el caso del típico peruano chicha, que se caracteriza por ser vivo, burlón, cachaciento, gracioso, que puede divertir y que se emociona al hablar; lo que lo lleva a obedecer lo que no puede cumplir o q u e como se dice popularmente-se vaya de boca. Claro que después hay que estar desmintiendo y aclarando. Todas estas son criolladas bien peruanas. Este es un fenómeno cultural, son modelos que se aprenden desde niños y los comparte mucha gente.

¿Pero que diría usted que Toledo tiene un problema que no puede manejar?

Odría, Velasco, Belaunde, Alan García; todos ellos han tenido un montón de problemas y Toledo también los tiene. El hecho que alguien llegue al poder de un Estado no significa que tenga balance emocional. Antes la población se burlaba de la torpeza de Odría, de la debilidad de Manuel Prado.

¿Pero existe la posibilidad de cambiar estos defectos?

Tiene que haber un propósito para ello. Toledo da la tónica informal y poco sería de actuar en conjunto de personas de su entorno. Psicológicamente el salirse del acaloramiento y entrar a lo chicha se contagia y el fenómeno se va extendiendo. Ahora el amargarse, decir una lisura y largarse frente a las cámaras puede ser algo percibido como normal por muchos. Luego vienen las disculpas. Pero hay que aclarar que esto no es nuevo, los políticos siempre se van no sólo de bocas sino de manos y todos sabemos que los llamados padres de la patria siempre han sido campeones en metidas de pata, desatinos y demostraciones de ignorancia.

¿Encuentra usted virtudes en la personalidad del mandatario?

Claro que sí. Me parece que no tiene miedo de mostrarse como es y no oculta su lado oscuro. La persona que es artera y corrupta suele ser muy caradura y no comete estos desatinos. Este es tal vez el mejor punto de Toledo, que no tiene miedo a tomar un par de copas y hablar de más, lo que indica que no esconde nada realmente grave o doloroso. Cuanto menos corrupción se produce un mayor afloramiento de ideas y planteamientos aunque a veces tengan un alto costo político. Ahora con la globalización de los medios nadie se escapa cuando dice una barbaridad.