Página
principal
Curriculum
Contactar
Vínculos
|
Revista Motivos 42
(sin fecha)
Mariano Querol es un conocido siquiatra, cuya opinión versada sobre distintos temas que atañen a nuestra condición humana es siempre requerida, lo cual lo ha hecho un respetado personaje de nuestra intelectualidad. Pero Querol es también muy aficionado a la danza, desde su doble condición de espectador y de practicante. Con él nos interesó establecer algún puente de asociación entre danza y salud mental. O como él prefiere llamar, con una connotación más integral: Danza y bienestar. Son también importantes opiniones acerca de la trascendencia de una obra artística y la actitud del creativo en relación a quienes aprecian el fruto de esa creatividad y viceversa.
Le propongo el tema de la danza como terapia para la salud mental.
Yo hablaría de danza y bienestar. Danza y salud. Yo no veo porqué haya que asociar la danza con la locura. Quizás sí con el aspecto de esa "locura" -palabra que a mi no me gusta- que la persona suelta, que la persona libera al danzar. La danza es creación. La danza es movimiento y el movimiento es salud. Yo pienso que si la gente danzara más, pelearía menos. Porque en el fondo, de lo que se trata es de una posibilidad que la persona se da a sí misma de expresarse. Y todo lo que sea expresión, comunicación, nexo con el otro, o mejor, nexo consigo mismo, es un aspecto de integración de la persona. Tengo escrito un trabajo sobre el movimiento. En él parto de la importancia del movimiento y cómo la forma mas adecuada del movimiento para los efectos del bienestar personal es justamente la danza. Se piensa que el deporte es el gran estilo, el gran paradigma de lo que es el movimiento sano para el ser humano. En realidad, sin restarle su importancia, hay que tener en cuenta que el deportes es competitivo, y por ello genera la salida de muchos impulsos básicos agresivos y a veces violentos en el ser humano.
¿No se podría trasladar esa competitividad a la práctica de la danza?
La danza tiene un fundamento estético, donde se hay alguna competencia, ésta es la competencia estética. Que no conlleva despliegue de violencia, sino la posibilidad e que uno haga algo más bello que el otro. En ese sentido es más difícil que se llegue a los grados estúpidos de violencia como ocurre en el box o en el fútbol. Por otra parte, la danza juega con el ritmo corporal, con el poder muscular y eventualmente también con el aspecto coreográfico. Vale decir, la concordancia o la oposición simbólicas entre uno y otro o entre varios danzarines. Es una forma a mi entender muy adecuada deliberación de agresividad. De generación de endomorfinas. De expresión propia. De lanzamiento hacia lo que es creatividad de belleza. Integrándose -como reitero- aspectos físicos personales con aspectos fisiológicos, sicológicos y espirituales. La espiritualidad no está en el deporte. ¿o usted la encuentra? ¿Qué espiritualidad hay en el fútbol o en el box?
¿Quizás la frontera de esa espiritualidad sea, respecto de la danza y el deporte, la gimnasia?
Creo que esa sería la frontera de la espiritualidad y la generación de lo estético como parte fundamental. De un plano estético creativo, significativo; no de lo estético de la moda o de lo aleatorio. Que no está en función de lo accesorio, de lo temporal.
Hablemos de la danza no sólo desde su ejecución, sino también desde la creación coreográfica
Es muy lindo decirle que en danza como en todo arte existe naturalmente el componente creativo. Desde ese punto de vista, todo arte puede ser individual o colectivo. Hay casos en que la creatividad es prácticamente individual. La pintura. La escultura. Es muy difícil crear en colectivo, aunque también se estila. Es lindo saber que en la danza hay la posibilidad de una creatividad colectiva: muchos trabajos que se van plasmando en el curso de los días, de las semanas, de los meses, quizás de los años. Y que poco a poco cada cual va aportando lo suyo como en ciertas formas de teatro también. Donde la labor que resulta es efectivamente una labor colectiva y que enriquece a cada uno de los participantes, para luego enriquecer a todos aquellos que asisten a su expectación. Siendo una labor colectiva, puede tener diferentes niveles técnicos: entonces cada cual se acopla y participa en la medida de sus posibilidades. Frente a obras que yo diría que son más bien de tipo autoritario, jerárquico, vertical, en que un coreógrafo indica a cada bailarín lo que tiene que hacer: le da las pautas, le da los pasos, le da todo. Esto entonces conduce más bien a la escisión, a la división del grupo o compañía en: primeros bailarines, segundos bailarines, coro. De ahí la importancia también de la integración de los aspectos artísticos que hoy se están divulgando mucho: la danza-teatro o multimedia.
¿ Y el reclamado acceso a la comprensión de un espectáculo de danza?
Vea, cuando se ve a un grupo de personas que bailan huaylarsh, o cuando usted ve a otro grupo que baila marinera, puede ser que se entienda o no se entienda. O si usted ve a un grupo de personas que baila jota o sardana quizás no se entienda. Simplemente es el movimiento por el movimiento. ¿Qué puede uno entender al ver a mil o dos mil personas bailar sardana? Se entiende que hay en juego cuestiones ancestrales; que hay un ritmo con historia; que hay una melodía que moviliza emociones. Los bailes pueden tener un sentido coreográfico; pueden no tenerlo. Pueden tener un sentido simbólico; pueden no tenerlo. En el caso de un huayno, por ejemplo, a lo mejor es un canto a la tierra. A lo mejor es un homenaje a la lluvia. Vaya usted a saber.
¿Le parecen ejemplos válidos para el caso del abstraccionismo de la danza moderna? Para aquellos que dicen "no les entiendo nada"
No pues. Es como si a una de estas personas que dice "no les entiendo nada" lo llevan a Baviera y ve allí cómo un grupo de gente está bailando con motivo de una fiesta popular. ¿Qué va a entender allí? Yo no sé. Simplemente verá moviéndose a la gente. Y le gustará o no. Una posibilidad sería que el espectador común y corriente recreará algo mejor y más comprensible para él. Porque si va con el criterio de que no entiendo el significado de lo que se está presentando, sería interesante que él mismo practicara algo que tuviera significación para el otro. Como digo: si se pretende que el folklore no hay que entenderlo, simplemente verlo; con igual criterio yo digo que a la danza moderna hay que verla.
¿Y la intermediaciones del comentarista o crítico de danza?
Puede ser creativa o destructiva. Los críticos siempre han sido destructivos o creativos. Con frecuencia los críticos que han participado en el arte que critican son más comedidos, son más mesurados, son más comprensivos. Apoyan más que los que no practican. Estos últimos parten de lo que sería lo absoluto para ellos. Si se piensa en la danza como la entrega de una persona a una actividad determinada, yo creo que hay menos razón para exigir "yo quiero entender eso, yo quiero saber de qué se trata, quiero que se me explique". Y habría más razón simplemente para aceptar las cosas como son. Pasa con la danza, con frecuencia, entiendo, lo que con el arte moderno, el arte abstracto. Si uno ve La Piedad de Miguel Angel o La Sagrada Familia de Rafael. O Caravaggio, un hiperrealista. Incluso un impresionista. Entonces uno dice "Ay, que bonito". Pero si uno ve un Mondrian, algún surrealista, el mismo Dalí. Bueno, entonces cambia su actitud. Que es lo mismo que cuando una danza se efectúa sobre la base de que una persona se quede quieta durante tres minutos y después se va. Que es lo mismo también que un pintor que pone un punto en un lienzo.
Tendría que ver también el bagaje cultura del creador
Por lo general el creador dancístico es una persona de cierto nivel cultural. De lo contrario no se lanzaría a la creatividad, estaría más quieto. Le voy a contar el caso del famoso crítico cubano Ramiro Guerra. Este hombre es un creador. Los temas sobre los que trabaja son temas, muchos de ellos, de la mitología cubana, de mitología griega, de arte universal en general. Síntesis de esas cosas en su ballet Medea y los negreros. Entonces hay que pensar que estas cosas posiblemente el público no las va a entender. Lamentablemente. Ya no es culpa del creador. Ni una razón para no hacer una obra de arte tan hermosa, como entiendo que ha sido y sigue siendo Medea y los negreros. Si usted le pregunta al público si ha leído a Cervantes, le podrán decir "no entiendo, me aburre". O Shakespeare; y le dirán "ay, que pesado". Y sobre Dante: "lo leí tres párrafos y me dio sueño". ¿Acaso quiere decir que es mejor que no hubiera existido" Quiere decir simplemente que muchas personas no están a la altura de lo que se les ofrece,
¿O sea que el problema focaliza en el receptor de la obra artística?
Esa es la realidad de las cosas. No hay que pedir a todas las personas que les guste Bach. ¿Por qué no dejar que los danzarios hagan lo que les nace hacer? ¿Por qué obligarlos a que lo que hacen se convierta en una cosa pública? ¿Por qué mejor no obligar al público a que aprenda? Así como yo me estoy obligando a que me guste la música posmoderna o los posimpresionistas. ¿Por qué en vez de exigirle al artista que haga diferente lo que hace, y no más bien al público que se culturice y aprenda? Son diferentes enfoques. Creo que sería más importante pensar en el bajísimo nivel cultura de las masas. La crítica hacer acerba viene del que no hace nada, no crea nada, no genera nada. Y todo lo que desconoce, que es mucho, lo disturba. Porque a la persona que tiene apetencia, usted les lleva una Antígona y se va a quedar mirando impresionada. Usted ve, por ejemplo, la acogida que da la gente al teatro popular, al teatro que va. Independientemente de lo que hace, allí están: chicos, chicas, adultos, hombres, mujeres, con deseos con ganas. También dependerá de los objetivos. Hay grupos que tienen interés en captar público, otros que sólo tienen interés en gozar con el baile. Todo lo que se cultura artística va a ser conveniente. (P.C.)
|
|