Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

Página principal

Curriculum

Contactar

Vínculos


Revista Cosas  Nº 4        Lima 9 de Junio de 1992              Pág. 42 y 43



MARIANO QUEROL

PSICOTERAPEUTA



“EN EL PERU NO HAY SER HUMANO PENSANTE Y SENSIBLE QUE PUEDA DECIR QUE SE SIENTE BIEN”


MARIANO QUEROL, PSICOTERAPEUTA DE EXPERIENCIA Y DIRECTOR DEL PROGRAMA DE SALUD MENTAL DEL MINISTERIO DE SALUD, EXPLICA LOS EFECTOS QUE LA ACTUAL SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DEL PAIS PRODUCE EN CADA UNO DE LOS PERUANOS. ADEMÁS, SE PRONUNCIA EN TORNO AL IMPACTO PSICOSOCIAL DE LAS ULTIMAS Y SEVERAS SANCIONES A LOS DELITOS POR TERRORISMO. EL RESULTADO DE NUESTRAS PREGUNTAS, COMO EN EL FONDO LO PREVEIAMOS Y LO ADELANTA EL TITULAR, NO RESULTA HALAGADOR. SIN EMBARGO, BUENA PARTE DE LAS SOLUCIONES DE UN PROBLEMA PASAN POR LA COMPRENSIÓN DEL MISMO.

Se suele decir que la situación del país influye decididamente en el estado de las personas. En el momento actual esto se debe cumplir invariablemente, ¿o no?
Si, la situación actual del país produce stress. La salud es un estado de bienestar en el que influyen factores ecológicos, biológicos, mentales y sociales. Es decir, además de lo estrictamente ambiental, para la salud mental son muy importantes los otros y lo otro.
En los otros se ubica, por ejemplo, el desamparo, la corrupción, la violencia. Y en el otro el narcoterrorismo, el problema que causa la sustitución de cultivos, etcétera. Es nuestro país, la relación de las personas con todos estos factores lamentablemente provoca una disminución del bienestar.
No hay ser humano pensante y sensible que pueda decir que se siente bien. Hay un elemento de merma en el bienestar que la persona presente síntomas de alguna enfermedad concreta.

¿Personas enfermas sin padecer una enfermedad concreta?
Por ejemplo, el problema de la pobreza, de las migraciones, de la violencia, del uso indebido de drogas, no generan cuadros de neurosis, pero sí stress. Se trata de la estabilización de un malestar bajo las formas de angustia y depresión. Hay que tener en cuenta que en nuestro país siempre ha existido un estado de violencia estructural y crónica.
Ahora, esa violencia ha ido cambiando. Pero lo que no ha variado es que son formas de violencia a las que en el fondo no estamos acostumbrados.

Doctor, desde el 5 de abril la euforia y la expectativa de la gente han crecido notoriamente. ¿realmente se ha producido un cambio en las personas?
Eso no se puede asegurar porque en el fondo no hay modo de comprobarlo. Lo que si podría decir es que el 5 de abril ha significado la consecución de algo esperado y la pérdida de algo temido. Se ha perdido la constitucionalidad, pero todo el mundo esperaba y deseaba que acaben una serie de lacras, fallas o imperfecciones de nuestra democracia. Por una parte hay una frustración y por otra hay un surgimiento de expectativas.
Hoy día, el malestar provocado por una situación violenta y de incertidumbre se ha visto compensada con una expectativa de cambio.

Los peruanos venimos padeciendo un escepticismo muy marco. ¿Cómo conciliar el escepticismo con las expectativas?
El ser humano está conformado de un modo dialéctico, en el que siempre inciden los opuestos. Es decir, se puede frustrar en un aspecto y estar realizándose en otro, se puede ser muy violento en un aspecto y ser muy tierno en otro.
La idea de que el ser humano es unilineal o unidireccional es totalmente equívoca, en una misma persona subsisten los contrarios y se expresan a veces simultáneamente y a veces en diferentes momentos.

“TENEMOS EL TRISTE PRIVILEGIO DE CONTAR CON EL GRUPO TERRORISTA MAS VIOLENTO DEL MUNDO”

Se suele decir que los peruanos somos sumamente pasivos. ¿Es cierto esto?
El Perú es un país en donde hay una pasividad y sumisión frente a situaciones que en otros lugares producirían una eclosión de violencia.
Pero, al mismo tiempo, tenemos el triste privilegio de contar con el grupo terrorista más cruel y violento del mundo.
Es decir, por una lado tenemos manifestaciones históricas de pasividad frente a una serie de fenómeno y por otro lado, por esos mismos fenómenos, tenemos una violencia descarnada.

¿Y coexisten esos elementos opuestos en cada uno de los peruanos?
Le doy un ejemplo: se dice que el peruano es pasivo y ocioso para el trabajo, pero sin embargo tiene usted los agricultores andinos que son los más trabajadores, los más dispuestos a subirse a un cerro para cultivar hasta una hectárea de terreno. Es decir, tenemos desde el zambo bailarín que no le gusta hacer nada, hasta el indígena persistente y sacrificado.
Ponga usted a algunos de los europeos más activos a hacer el trabajo que realiza indígena promedio y vea cuánto tiempo resiste.

Se está contemplando la posibilidad de implantar la pena de muerte para delitos de terrorismo. Los entendidos afirman que estas medidas pueden revertirse al resto de la población que no está vinculada a la subversión.
Sin embargo, la mayoría avala y desea la pena de muerte. ¿Los peruanos no medimos consecuencias?
Miré, la pena de muerte es ineficiente......

¿Usted está en contra de la pena de muerte?
No estoy ni en contra ni a favor, sólo digo que es ineficiente, que no da resultado.
En muchos países se ha implantado con ciertos propósitos concretos, pero al final esos propósitos no se han cumplido.

-Entonces, ¿Por qué la gente pide y, desea la pena de muerte?
Porque creen que la pena de muerte va a solucionar el problema y no saben que no es así.  Es más por falta de datos que de conocimiento, y el resultado es un equívoco.

-¿Y no hay un sentimiento de venganza y de odio en todo esto?
-Lógicamente, pero esa es la cosa inmediata, porque en el fondo la venganza no tiene nada que hacer con la pena de muerte.

-Quiero decir si la gente no experimenta una venganza agazapada cuando un subversivo sale libre o comete un crimen de grandes proporciones...
-Ah claro, es una de las razones por las cuales hay expectativas en los cambios producidos. Pero no se trata de matar al terrorista porque fue terrorista, se trata de evitar que siga haciendo estas acciones.

-Doctor, ¿Qué pasaría si estas alternativas que hoy producen expectativas fracasan?  ¿En qué o en quién creerían los peruanos?
-Creo que los peruanos siempre tienen que creer en algo.
Sin embargo, una de las características del peruano es la frustración. Aquí todo el mundo siempre anda frustrado. Si uno tiene un poquito de expectativa lo que viene después es casi siempre frustración.

-Por eso mismo ¿en quién creerían los peruanos?
-Eso es difícil de determinar. Usted me está planteando una pregunta subilina. Lo único que le puedo decir es que dará la frustración, y bueno, el peruano seguirá viviendo.

-¿Con más violencia?
-Definitivamente, a más frustración más violencia.
Esa es justamente una de las teorías de la frustración.

El Doctor Mariano Querol asevera que si todas las expectativas suscitadas a partir de las medidas del 5 de abril no llegan a buen puerto, la frustración será el inevitable estado de ánimo que experimentaremos los peruanos.