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En pos de lo estético
Mariano Querol y la danza

(El Comercio Cultural. Lima, Viernes 30 de Enero de 1998)

"El ser humano tiene una serie de impulsos que lo llevan a dar sentido a su vida: el social -dentro del cual se encuentra el sexual- , el cultural, el político, el religioso y el estético y es precisamente este impulso el que motiva a practicar la danza", afirma el Dr. Mariano Querol, conocido y respetado psiquiatra quien desde hace seis años se dedica a ejercitar su cuerpo y su espíritu en el taller Pata de Cabra. Lo vimos participando como bailarín en la inauguración de l Bienal de Lima y como serio cardenal en el reciente auto sacramental "El gran teatro del Mundo". Así que lo buscamos para saber más sobre su interés por el arte y en particular por la danza.

-¿Cómo surgió su inquietud por la danza?

- A mí, desde muy chico me inculcaron la idea de belleza, del arte, de la música; en definitiva, de lo estético, con todas las limitaciones del ambiente cultural de Lima de los años 30. En alguna época toqué piano y participé en la Asociación de Artistas Aficionados; luego, en 1992, tuve un accidente y como parte de mi rehabilitación busqué dedicarme a trabajar un poco mi cuerpo y mi tendencia se fue orientando hacia el movimiento. Entonces busqué conjugar una actividad saludable como la gimnasia, con sentido estético y esa actividad fue el baile. Primera hice bailes folklóricos e incluso un poco de kung fu hasta que por un malestar en la columna tuve que dejar todo. Después me di cuenta de que los ejercicios de rehabilitación eran parecidos a los de calentamiento de la danza y comencé a practicarla; ahora estoy bien dedicado a ella. Todos los días ejercito mi cuerpo y a la vez mi espíritu.

-¿ Qué ha aportado la danza en su vida?

- Yo practico la danza porque me gusta, he encontrado en ella una fuente de placer. El movimiento produce bienestar por la generación de la hormona llamada endorfina, que es la que genera placer y yo además tengo un placer adicional que es el goce estético y eso me llena de satisfacción. Además, me ha mejorado enormemente la columna, me ha dado una flexibilidad que yo no tenía hace cinco o seis años, además de sentir que el cuerpo le responde a uno más.

-¿ Buscará alguna otra tendencia artística complementaria?

- Bueno, pienso orientarme hacia la danza-teatro para trabajar la parte expresiva. Sé de talleres donde se crean y construyen personajes y aquí hay muy buenos maestros y directores. Me gusta mucho integrar las cosas en todo aspecto, incluso en mi profesión práctico la psicoterapia integrativa y por eso voy a dedicarme a ese tipo de actividad que conjuga dos manifestaciones artísticas tan bellas y que llena tanto el espíritu.

- ¿Cómo fue la experiencia de participar en la Bienal de Lima y en el auto sacramental "El gran teatro del Mundo"?

- Fue realmente gratificante. En la Bienal participé con toda la gente de mi salón de danza y preparamos una coreografía, estaba nervioso porque debíamos concentrarnos para que se viera algo armonioso y bonito. En "El gran teatro..." participé como comparsa vestido de cardenal con otras cuatro personas, teníamos que caminar veinte metros y subir y bajar una escalera, nada más; pero yo me divertí mucho porque te sientes metido en la creación de algo y participas sin responsabilidad, sin tensiones. Esa fue una experiencia inolvidable, porque soy muy novelero y me gusta conocer gente y encontrarme con amigos. Para mí, lo esencial no es la representación sino el proceso, el sentir que participa tu cuerpo, tu espíritu y que todo se integra, es sentir que llegas al éxtasis. Yo creo que si la gente se dedicara más a lo estético, el mundo sería menos violento. Usted ve que los artistas, en general, no son gente violenta. El arte no genera violencia, por el contrario da paz, alegría de vivir y le da un sentido a todo.