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Trabajo presentado parcialmente en el V Congreso Nacional de Psiquiatría, Lima, Perú, 13-16 de abril de 1978.

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Acta psiquiát. Psicol.. Amér. Lat. 1978, 24, 257-264

Psicoterapia integrativa dialéctica

Mariano Querol

La psicoterapia es definida como la modificación de lo psicológico por lo psicológico con fines terapéuticos intencionales. Integración es un proceso por el cual dos o más sistemas al aunarse conforman una estructura diferente a la simple aposición o suma de los sistemas integrados. El término dialéctico se utiliza en el sentido de la coexistencia simultánea de sistemas contrarios y contradictorios dentro de una estructura. Vivenciar es incorporar experiencias en la personalidad con mecanismos conscientes o inconscientes. El proceso vivencial va acompañado de un componente afectivo hondo e importante.

Desde un punto de vista epistemológico los conceptos de integrativo, dialéctico y vivencial se aplican tanto al marco de referencia teórica de la acción psicoterápica, al proceso mismo de la psicoterapia y a la estructura psicobiológica del ser. La psicoterapia por ser integrativa, dialéctica y vivencial es un proceso experimental, estrechamente relacionado con la realidad vivida del psicoterapeuta cuya congruencia, consecuencia y flexibilidad son fundamentales para el más adecuado despliegue del proceso psicoterapéutico.

La psicoterapia es el proceso de modificación de lo psicológico con fines intencionales de producir cambios favorables en el ser humano. Lo fundamental en toda psicoterapia es la vivenciación, particularmente de lo no vivenciado en períodos tempranos del desarrollo y su ulterior análisis-síntesis para conformar un marco referencial dialéctico coherente. Los resultados de la psicoterapia consciente y sobre todo lo inconsciente quedan integrados al ser. Consecuentemente, el ser humano no presentará sintomatología, incluso ante situaciones internas y externas, que antes de la psicoterapia eran patógenas. El instrumento para el análisis puede ser de base psicoanalítica, existencial , transaccional o de cualquier otra índole.

La vivenciación es incorporación de experiencias con toda su riqueza emocional. Ello va a permitir que el individuo perciba la realidad con calidez, incorpore los datos y los mensajes significativos, sienta las emociones naturales y acepte su realidad. A más de ello, el ser ha de alcanzar también paulatinamente, la libertad para expresar lo que desea genuinamente, utilizando mensajes preverbales y verbales auténticos. Las diversas formas, adecuadas y coexistentes dialécticamente, de caricia y agresión han de llegar a ser propiamente manejadas por igual, tanto para recibirlas cuanto para darlas. Ninguna abundancia vivencial podrá considerarse excesiva para el logro de estos objetivos básicos en psicoterapia. Ellas deben favorecer la expresión directa, espontánea de lo auténtico de ser. Las expresiones "debo rehacer mi vida", "debo comenzar de nuevo", son solamente términos de impresión que entrañan un aferramiento al pasado y un desconocimiento de las realidades psicológicas de que nada es nuevo y todo cambia.

Los sentimientos tienen validez y es sano expresarlos. Ellos no son algo irrazonable y estúpido que se pueda poner de lado. Cuando un individuo siente algo siempre está sintiendo algo significativo para él. El sentir es un indicador de que hay algo en él que es la causa por la cual tiene razón para sentir lo que siente. Esto es particularmente importante, cuando el sentimiento es doloroso, en cuyo caso la expresión correspondiente más directa y adecuada es el llanto. Los sentimientos son la cualidad del ser y no es dable cuantificarla. La verdad es la realidad de la vivencia por ello cada cual tiene su verdad. El no sentir es simplemente el no tener una verdad y se relaciona con una crisis de identidad. La vida puede ser triste pero en la mayor parte de las situaciones se bloquea la tristeza. El dolor es tristeza bloqueada. Si en alguna ocasión se siente el real dolor, entonces ya no se necesita la actuación anormal.

Lo que se debe lograr en la psicoterapia es que el paciente termine el diálogo anormal consigo mismo y con los demás y se establezca un diálogo interno auténtico, lo cual a su vez permitirá el surgimiento de un genuino diálogo con los otros. Tensión y sentimiento no son lo mismo. Tensión es la energía del sentimiento. Las sensaciones corporales anormales tales como el temblor y el sudor son componentes físicos de los sentimientos que reemplazan en el enfermo, al sentimiento genuino mostrando con ello el nivel tremendo de depresión logrado. Cada sentimiento doloroso que no puede integrarse al individuo, incrementa la tensión del individuo.

En el hombre hay varios sentimientos básicos, siendo los más importantes la pena, la satisfacción, el dolor, la cólera, el miedo, el amor, la confianza y el rechazo. Cada sentimiento básico endógeno está en torno a una necesidad. Existe en todo ser humano un impulso para satisfacer sus necesidades básicas.

Cuando un ser humano en un período de su desarrollo o en un momento de su vida se ha sentido poco importante y ha sido incapaz, o no ha estado en condición de expresar su dolor, se ha sentido herido, se produce un apagamiento de la necesidad básica y del sentimiento correspondiente a la situación dolorosa. Se llega entonces a la condición de no sentir y de reemplazar al sentimiento básico sano por un sentimiento inadecuado (fumar en lugar de chupar, tragar en vez de mamar, embriagarse en vez de beber, usar drogas en vez de usar amor). Una forma cómo los pacientes llegan a sus sentimientos genuinos es observar en qué forma ellos actúan anormalmente.

Parte del proceso de la maduración estriba en darse cuenta, esto es tomar conciencia de lo genuino y aumentar ese darse cuenta. Vivenciar los dolores primarios es doloroso pero sano. Sin conciencia no hay definición.

Tanto la terapia dialéctica como la terapia guestáltica y mucho más todavía, la terapia primaria, constituyen un enfoque vivencial del ser y sus proceso antes que un tratar "acerca de" o del "como si". Lo que se ha de conseguir es esencialmente una forma la vida con los pies puestos en la tierra. Se ha de llegar a estar en este mundo en forma plena, libre y abierta, sin usar más recursos que apreciar lo obvio, lo que es.

La terapia constituye un enfoque fenomenológico existencial de la persona. No se trata de una terapia excitante y fugaz. Se trata de un camino largo que hay que recorrer para llegar a saber que hay que seguir recorriendo. Estar en el mundo con sus altibajos, solos o acompañados, es parte de una misma cosa: existir en el aquí y ahora. Vivir sanamente es plantear la búsqueda de posibilidades de captación, estar alerta y alcanzar la aprehensión que significa un adelantarse en el problema real, en mi problema y no ocuparse de "acerca de eso" que es siempre una forma de soslayar la propia enfermedad.

El proceso psicoterapéutico es un proceso de darse cuenta. Darse cuenta de la posibilidad de expresión de impulsos, darse cuenta de que pueden ser impulsos agresivos susceptibles de ser vertidos hacia fuera o hacia adentro. Darse cuenta de la posibilidad de nuevas formas de expresión por parte de uno mismo. Si el individuo aprende que hay siempre la posibilidad de que se vean diferentes puntos de vista acerca de lo mismo, de que se sienta diferentemente en condiciones similares partiendo de sentimientos diferentes, en otras palabras, si el individuo capta la realidad dialéctica, en ese momento se encontrará en condiciones para la aceptación de aspectos de los demás que anteriormente fueron bloqueados, negados, rechazados, lanzados dentro de sí por mecanismos de defensa cada vez más graves y cada vez menos perceptibles y apreciables a medida que se van intensificando y agravando.

La psicoterapia en cualquiera de sus formas psicoanalítica, guestáltica, transaccional o integrativa dialéctica, es una forma de revelación inversa a aquella que originó y mantuvo la enfermedad. La psicoterapia es el darse cuenta de la contraparte dialéctica de aquello que en cada cual constituye su propia anormalidad. Se obtendrán resultados terapéuticos con cualquier sistema o estilo psicoterápico que conduzca a este darse cuenta y que establezca el balance dialéctico de la persona en su relación con el mundo y en la persona en su relación consigo misma. Todo método que logre establecer la contraparte dialéctica, sea cual sea el procedimiento que utilice (sugestión, abreacción, análisis, síntesis, enseñanza) ha de ser considerado útil en psicoterapia para alcanzar la integración de la persona como ser humano.

Un aspecto de la psicoterapia integrativa dialéctica es que puede ser vista como un proceso de desaprendizaje. Partiendo de los ideales, introyectados pese a su existencia, se debe configurar una nueva actitud interna consistente con la realidad psicológica. Idealmente el bebé que sufre o goza, ha de orientarse hacia el goce. El niño ha de orientarse hacia ser bueno y obediente. Tratándose del adolescente ha de lograrse que sea sumiso y se sujete a las reglas impuestas. El adulto lógico y culto ha de estructurarse así ello entrañe una frialdad hiriente. El anciano ha de ser sabio y flexible. En el proceso educativo se plantean contradicciones internas tremendas, ya que el bebé que goza estará en conflicto con el niño bueno y obediente y con el adolescente sumiso. El adulto culto y frío entrará en contacto con que va a infringir muchas reglas para lograr la cultura y la preparación. A su vez el viejo sabio y flexible va a entrar en franco conflicto con la rigidez de los principios introyectados del niño y también con la rigidez razonada y fría del adulto ideal que llega a la última verdad a través de la lógica causal. La psicoterapia ha de lograr un nuevo equilibrio, un darse cuenta que en cierta forma entraña una hipertrofia de los aspectos del bebé y del anciano que, por lo general son los más oprimidos por el proceso educativo.

Con la psicoterapia dialéctica se han de desatender multitud de normas arbitrarias y se han de desentrañar multitud de contradicciones internas y externas. Puede entonces encontrarse la paz en la aceptación de los contradictorios simultáneos que hay en nosotros mismos, en los demás y en las relaciones entre nosotros y los demás.

Toda psicoterapia es un proceso que permite pasar del heteroapoyo y de las formas de impresión hacia adentro y del impresionar hacia fuera, hacia normas de autoapoyo y de autoexpresión. La psicoterapia ha de conducir a una modificación de la actitud interrogativa hacia una actitud afirmativa. Este cambio no se refiere al proceso del conocer que siempre ha de requerir la actitud interrogativa hacia una actitud afirmativa. Este cambio no se refiere al proceso del vivir propiamente y, más específicamente, a la conducta. Vivir para un ser sano es autoafirmarse y la conducta correspondiente es la asertiva. La interrogación es sana sólo en la medida que permite autoafirmarse. Las interrogaciones ¿porqué? ¿dónde? ¿cuándo? ¿cómo? Son angustiantes y expresan insatisfacción, expectación y desconocimiento. Uno de los objetivos de la psicoterapia es que el individuo llegue a expresarse afirmativamente.

La psicoterapia ha de lograr un cambio de la actitud interrogativa, alienante a la actitud afirmativa, autoafirmante, asertiva. El interrogante puede ser el comienzo del darse cuenta, el percatarse, no suele ser sentido como una interrogación sino como una afirmación honda, significativa, vivenciada.

Por otra parte, vivenciar en el sentido estricto quiere decir ser un hombre que siente. El enfermo no puede estar realmente contento porque está dolido. En este sentido, la terapia integrativa vivencial considera al zen y a todos los métodos hipnóticos como medios para permitir las regresiones que han de favorecer la vivenciación terapéutica. Este es el caso para todas las vivencias trascendentales.

La adjudicación de roles también nos aleja de nosotros mismos. Quien ha aprehendido un rol en el que ha perdido frente a sus padres posiblemente nunca conocerá el éxito. El enfermo busco, ciega y obstinadamente, obtener algo de la vida y ello reemplaza la real forma de vivir que es la vivencia. La curación sólo es posible cuando el enfermo retorna a su pasado para traerlo al presente. La terapia no produce felicidad. Se debe ayudar al paciente a sentir su pasado como algo diferente del presente. El paciente puede sentir que él no ha tenido buenos padres. En ese momento disminuye la razón por la cual lucha. En este sentido ya no tiene porque luchar de modo simbólico contra su pasado ni actuar de modo simbólico a favor de su futuro. El pasado es parte de él y el presente es el presente. En la terapéutica vivencial se trata de reducir aquellos estados presentes cargados de contenidos anteriores ya que éstos los mantienen inauténticos por obsoletos. En toda psicoterapia efectiva se han de producir multitud de situaciones vivenciales como para destrabar la multitud de condiciones anómalas diarias.

No hay ningún sentido de la vida sino solamente un sentido de las vivencias y es esto justamente el proceso del vivir. La búsqueda de un sentido de la vida simplemente es una prerrogativa enfermiza que comienza cuando al niño se le impone que para sobrevivir tiene que encontrar el sentido de lo que ve y siente y tiene que cambiar sus sentimientos básicos, originales y auténticos para acomodarse a las exigencias parentales. El sentido de toda psicoterapia es llevar a una vivenciación articulada con el darse cuenta de que la vida trae su sentido en sí misma. Lamentablemente los enfermos han sido transformados por sus educadores en robots, ya que los pretendidos educadores no han dejado que el niño sienta. El individuo que no siente una vida con sentido. Los que han perdido el sentido de la vida, los que acomodaron a los deseos de sus padres esperan de modo inconsciente poderles llegar a obtener nuevamente en cuanto encuentren un terapeuta que les diga cómo deben vivir y qué deben hacer. En este sentido también los enfermos neuróticos necesitan la fe en un fundamento metafísico en el sentido de un objetivo o un principio ordenador, que los libere del caos y de la falta de afectos, que sienten continuamente, y les permita "trascender". Es obvio que están prontos a creer prácticamente cualquier cosa solamente para llegar a una especie de conocimiento que les permita sobrellevar la realidad de que vivimos solos y aislados y que la soledad es simplemente la coyuntura de estar en la vida. Las heridas o angustias primarias son despertadas por situaciones que impiden el normal pensar. Por esa misma razón es que el enfermo no confía en su pensamiento. En cuanto el niño se disgrega por su dolor empieza a desarrollar o a aceptar filosofías y concepciones que en cierta forma le permitan sobrevivir con sus propias negaciones y falsías. Sobre la base de la falsificación de los sentimientos y necesidades básicas se constituye entonces una visión deformada del mundo.

La percepción del mundo, la aprehensión de la realidad en buena parte son debidas al dolor que las acompaña. La represión del dolor que las acompaña. La represión del dolor disminuye la percepción. La liberación del dolor aumenta la aprehensión de si mismo. Mientras una persona no es capaz de vivir libremente su vida, vale decir de vivenciar y de vivenciarse libremente su vida, vale decir de vivenciar libremente, no tendrá una vida que le permita aprehender. Cuantas más parcelas de la realidad tenga que esconder un individuo, cuanto más se ligue a la irrealidad más posibilidades tiene de que ciertas partes de su pensamiento se tornen irreales. Ser libre y tener la posibilidad de articular sus propios sentimientos conduce a la estructuración de un hombre articulado, con pensamiento libre no restringido por esa angustia que paraliza el pensamiento.

La angustia, que para MacLean es el sentimiento paranoide originado en el sistema límbico, limita enormemente la capacidad de vivenciar inteligentemente. Se explica la dificultad que tiene el enfermo para concentrarse. En otras palabras psicológicas pero no sabrá como comportarse ni podrá comportarse adecuadamente en una situación. El sentido de la vida se le escapa ya que la vida para el enfermo constituye una cadena de acontecimientos con los eslabones sueltos. La condición del enfermo es de estar controlado primero por el grupo en general, por los padres en particular y, finalmente por sí mismo. Ese controlismo se transmite de generación en generación como expresión de la tradición y de la cultura. El origen de este control corresponde a una situación cultural por el cual éste es elevado a la condición de virtud. A su vez esto tiene su origen en que cuando se erige una élite (sacerdotal, guerrera, económica, etc.) que atesora bienes de un tipo u otro (influencia, poder, riqueza, etc.) el impulso de atesorar hace que la élite logre que estos bienes se originen en el trabajo de los otros.

La mayoría de la gente se ve obligada a vivir el mundo irreal donde no existe la posibilidad de la satisfacción sana y libre de las adecuadas necesidades genuinas.

Toda técnica psicoterapéutica efectiva ha de conducir a la vivenciación, a la liberación de tensiones, a la expresión de emociones hondas. El llanto sano es una expresión emocional importante y coincidente con la realidad interna del ser. En el enfermo el llanto suele ser no auténtico; en otros casos se lo reprime, consciente o inconscientemente. El llanto durante la terapia entraña la ruptura de las defensas existentes. Para muchos, el llanto es el aspecto emocional correspondiente a la vivenciación, a la liberación de tensiones, a la expresión de emociones hondas. El llanto sano es una expresión emocional importante y coincidente con la realidad interna del ser no auténtico; en otros casos se lo reprime, consciente o inconscientemente. El llanto durante la terapia entraña la ruptura de las defensas existentes. Para muchos, el llanto es el aspecto emocional correspondiente a la vivenciación de escenas infantiles. De allí que se trate de una función corporal normal en el esfuerzo para mantener la homeostasis. En el bebé el llanto es una respuesta al dolor y con ello ser resuelve o disminuye la tensión dolorosa. La sociedad, en el proceso educativo, sustrae y limita la posibilidad de nuestra expresión natural de dolor, nos impide llorar. La psicoterapia integrativa restablece es función en el individuo. De allí que quienes han pasado por un proceso psicoterapéutico efectivo tienen las emociones más a flor de piel. Este enriquecimiento es independiente de la técnica psicoterapéutica utilizada.

El organismo funciona como una totalidad integral en la cual la libreta es una condición psicofisiológica. Se puede ser libre en la cárcel o se puede estar encarcelado en el más amplio de los parajes y sin que haya ninguna acción legal o de ningún tipo, extremadamente vivida, que pudiera significar un recorte a la libertad.

Cuando no se ha obtenido en la niñez lo que se necesita, siempre se estará en necesidad. Los enfermos hacen cualquier cantidad de esfuerzo para lograr el amor de la gente que los rodea. Por otra parte, sea cual sea la cantidad de amor que reciban nunca les va a ser suficiente porque el sentimiento de no ser amado sigue siendo insatisfecho. El terapeuta, cualquiera que sea el tipo de psicoterapia que utilice, tiene que ayudar a su paciente a sentir y expresar el dolor de la falta de satisfacción de sus necesidades primarias.

Cuidado solícito, amor parental, atención adecuada al infante significan tener cuidado de que las necesidades del infante estén satisfechas. Esto sólo se logra cuando se les quiere lo suficiente, como para permitir esa satisfacción. A su vez la satisfacción, si hay amor, tiene que permitirse independientemente de cómo se presentan las necesidades básicas. Cuando éstas no han sido satisfechas hay desplazamiento del sentimiento de necesidad hacia otras seudonecesidades enfermizas. Para el enfermo el amor, la solicitud, significan atención infatigable hacia deseos enfermizos tales como el prestigio, la gloria, el respeto, la lealtad, la prioridad, y así sucesivamente.

En psicoterapia ningún psicoterapeuta controla todas las distorsiones del paciente. Antes bien, en la psicoterapia vivencial se favorece la expresión de lo anormal y, en un momento, se activa el comportamiento neurótico. Los pasos de la actividad psicoterapéutica son:

1º Promover el comportamiento neurótico utilizando la fantasía y la hipersensibilidad en forma de abreacciones y de acting out para llegar a las necesidades, emociones y sentimientos básicos.

2º Conocer cómo cada individuo expresa sus emociones básicas de modo malsano.

3º Favorecer la vivenciación de la realidad y relacionar la vivencia con episodios biográficos significativos previos.

4º El individuo puede producirse a sí mismo esos sentimientos básicos y logra trabajarlos vivenciando.

5º Con la ayuda de técnicas integradas el individuo es llevado a un mejor manejo de sus sentimientos básicos, promoviéndose su expresión auténtica.

La actividad psicoterápica integrativa dialéctica vivencial contiene y utiliza diversas técnicas desarrolladas en diferentes escuelas psicoterápicas pero no adhiere a ninguna clase de ellas de modo exclusivo y, mucho menos, excluyente. Antes bien, el procedimiento empleado es de tipo experimental en el sentido de que, como en todo proceder científico, del resultado de cada experimento depende el mejoramiento de los experimentos ulteriores. La psicoterapia ha de ser creativa con base experimental.

De esa manera el progreso de la psicoterapia está asentada en la realidad de cada paciente y no en la fundamentación teórica de una u otra orientación de grupo o escuela.

El diagnóstico se hace cada vez menos importante de ahí que está recurriendo al diagnóstico pluridimensional, multidimensional y no al diagnóstico usual. La transferencia con el psicoterapeuta tampoco es tan importante porque el problema no está en relación del individuo con los demás sino en la relación del individuo consigo mismo. 

La gente se engaña pensando que todo está en orden si la conducta está bajo control cuando en realidad no se saben que ello actúa como una caja de Pandera. Como consecuencia de la psicoterapia el individuo se torna individualista y llega con facilidad a los sentimientos genuinos en lugar de actuar de modo anormal. El individuo aprende a vivir con su dolor. El bloquear el dolor es anormal. El individuo curado vive en un mundo real. El enfermo vive en un mundo irreal y pretende convertirlo en realidad. Quien vive en un mundo real no se deja llevar al mundo irreal de los enfermos. Su vida es simple y vive contento. Puede sentir, puede amar y ser amado. Cuando un ser está enfermo tiene esperanzas y las ilusiones desmedidas son anormales pues entrañan una búsqueda de ideales alienantes de la realidad. El encuentro y el enfrentamiento del ser con la realidad son saludables. La persecución de ideales inalcanzables y la búsqueda de paraísos, producto de la fantasía malsana, son enfermizos. Lo que no es el encuentro honesto y sentido consigo mismo, con los demás y con el mundo circunstancial en cada momento de la vida.

El individuo sano resiste mejor el dolor porque lo siente y no tiene porque expresarlo mediante síntomas que mantienen el conflicto eternamente presente. La conducta anormal no puede modificarse por la fuerza de voluntad si es obvio que nadie puede ser, mucho menos se puede pretender ser lo que no es.

Es así como no puede vencerse ningún síntoma con fuerza de voluntad. La necesidad basal es que papá y mamá, o las figuras parentales simbólicas pertinentes, lo amen a uno. La falta de amor de papá y mamá o de las figuras parentales hacen sentir el individuo que muere. La necesidad de amor empieza en el nacimiento. El amor que se espera de la madre es ser abrazado y alimentado con lo cual se satisfacen las necesidades del infante. Si ellas no están satisfechas la enfermedad se instala desde los primeros instantes del nacimiento.

La enfermedad es un mecanismo de defensa contra el dolor y el placer básicos. La enfermedad reprime el dolor y el placer básicos y la represión mantiene la enfermedad. La curación es la puesta al descubierto del dolor y del placer y el sentirlos genuinamente. Con igual criterio tiene que hacerse una apertura para todo lo que es la verdad y la realidad. Para ello hay que tener conciencia más importante es no sólo la del placer sino la del dolor.

Al comienzo de la vida el sistema irreal de control parte del otro y de la sociedad. A medida que transcurre el tiempo se agrega el control que parte de uno mismo. El sistema de control oprime el sistema real de sentimientos, de allí que con el moralismo y el ruego no puede modificarse el sistema conflictivo determinado justamente por el moralismo represivo, autoritario y controlista. La apreciación de la verdad hace innecesario el sistema represivo. Lo básico en la enfermedad es la represión de lo real, de las necesidades reales. Tiene que tenerse en cuenta que los sistemas una vez estructurados tienen tendencia a mantenerse por circuitos de retroalimentación. Un sistema sólo puede modificarse mediante cambios en su base. Ningún cambio básico puede hacerse sin el sentimiento de miedo y de dolor. Sentir es la elación, ascendente o descendente, del ser humano. 

Los niños tienen que aprender que los sentimientos no son el resultado de la educación sino algo que corresponde plenamente a su propia sustancia. Los sentimientos, todos los sentimientos, deben integrarse a la estructura de la educación en forma tal que no comiencen a presentarse las tensiones, los pavores nocturnos, la enuresis, las mentiras, las terquedades.

El enfermo particularmente el neurótico, lo mismo que el psicópata, tienen que expresar los sentimientos que les produce la existencia de una censura y una crítica externa que ellos han internalizado. Tienen que expresar el dolor que les ha producido, los miserables y los rechazados que se han sentido, el sentimiento de falta de poder ante unos padres insoportables e inabordables, la impotencia ante un padre inaccesible e impenetrable. Tienen que expresar los sentimientos de desesperación ante las humillaciones a que han sido sometidos, las privaciones que han pasado y las hostilidades que han tenido que soportar.

La psicoterapia da la posibilidad de que el hombre sienta sus necesidades, viva su vida, pueda amar y ser amado aceptando que hay otros que pueden vivir y amar de modo diferente.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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Dialectical integrative Psychotherapy

Psychotherapy is defined as the modification of the psychological by the psychological with intentional therapeutical goals. Integration is a process by which two or more systems by merging for a structure different from the simple apposition or addition of the integrated systems. The dialectic term is used in the sense of the coexistence of opposite and contradictory systems within a structure.

Personal experiencing is incorporating experiences in the personality using conscious or unconscious mechanisms. The personal experiencing process is accompanied by a deep and important affective component.

From the epistemological point of view the integrative, the dialectical and the personal experiencing apply to the frame of theoretical reference of the psychotherapeutical action, as well as, to the psychotherapeutical process itself and to the psychobiological structure of the individual. Psychotherapy by being integrative, dialectical and personal experiencing in an experimental process, closely related to he psychoterapist's lived reality whose congruence, consequence and flexibility are fundamental for the most adequate unfolding of the psychotherapeutical process.

The pschotherapeutical action consists precisely on the modification of human structures with pathological symptoms so that, going through a process of dialectical personal experiencing integration, allow the individual to be able to live without pathological symptoms, to admit his or her limitations to be capable of feeling, loving, as well as, to accept the fact that there are people who are capable of living, feeling and loving in a different way from his or her own.


El Análisis Didáctico

El análisis de entrenamiento, con independencia de sus otros efectos, es un poderoso método de adoctrinamiento. Según ha escrito un conocido psicoanalista: "No se puede pretender que el estudiante que ha transcurrido años bajo las condiciones....artificiales de un psicoanálisis de entrenamiento y cuya carrera profesional depende de vencer resistencias para satisfacer al analista entrenador, esté en posición favorable para defender su integridad científica contra la teoría y la práctica de ese psicoanalista...Toda vez que, según su analista, las objeciones del candidato a las interpretaciones se clasifican como resistencia. En suma, en la situación de entrenamiento existe una tendencia a perpetuar el error." El psiquiatra filósofo alemán Karl Jaspers ha definido bien la cuestión: "Los fundadores del entrenamiento psicoterapéutico institucionalizado deben preguntarse si la exigencia de declaración de fe y la justificación de algo que pertenece más a la perpetuación de una secta que a una forma pública de terapia".

FRANK J. D. Salud y Persuación.
Buenos Aires, Troquel, 1977